Jeimer Candelario lucha contra un 2025 para el olvido, pero encuentra señales de esperanza en LIDOM



La temporada 2025 fue una de las más difíciles en la carrera de Jeimer Candelario. El veterano antesalista dominicano comenzó el año con los Rojos de Cincinnati, pero su producción ofensiva se desplomó a niveles alarmantes: apenas bateó para .113 con solo dos jonrones en 80 turnos al bate antes de ser dejado en libertad en junio. Su paso posterior por Triple-A tampoco trajo el repunte esperado, y el panorama parecía cada vez más oscuro para un jugador que apenas dos años antes era una pieza sólida de Grandes Ligas.

Las lesiones fueron un factor determinante en su caída. Candelario sufrió una distensión en la columna lumbar que lo mantuvo fuera de acción durante cinco semanas al inicio de la campaña, y cuando intentaba retomar ritmo, un problema en el tendón de la corva volvió a frenarlo en junio. Esa falta de continuidad se reflejó en su pobre contacto: su velocidad de salida promedio fue de apenas 87.3 mph, una clara señal de la pérdida de poder y explosividad en su swing.



En busca de recuperar confianza y visibilidad, el dominicano recurrió a la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana con los Toros del Este. Aunque sus números tampoco fueron espectaculares —.188 de promedio con tres jonrones en 32 partidos—, tuvo una semana tan productiva que le valió los honores de Jugador Más Valioso, un pequeño pero importante indicio de que su bate aún puede responder.

A sus 32 años, Candelario enfrenta uno de los momentos más decisivos de su carrera. Sin embargo, la pelota invernal históricamente ha sido un refugio para jugadores en busca de un nuevo comienzo. Si logra construir sobre ese breve pero alentador repunte en LIDOM, todavía podría llegar al entrenamiento primaveral con una narrativa distinta: la de un veterano decidido a escribir un capítulo de resurgimiento.

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