Desde la llegada de Steve Cohen a la presidencia de los Mets de Nueva York, las expectativas se dispararon. Con una inversión monumental de 1,468 millones de dólares en nóminas entre 2021 y 2025, el multimillonario prometió un campeonato en un plazo de tres a cinco años. Sin embargo, el anhelado tÃtulo sigue sin llegar, dejando tras de sà un camino de frustraciones y cuestionamientos.
En 2021, los Mets no lograron avanzar a los playoffs, encendiendo las primeras alarmas. La campaña de 2022 trajo una ligera mejorÃa con la clasificación a la Serie de ComodÃn, aunque la eliminación fue inmediata. El 2023 volvió a ser un año oscuro, sin postemporada para un plantel repleto de figuras.
El 2024 ofreció el momento más esperanzador de la era Cohen: los Mets alcanzaron la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. Sin embargo, se quedaron a las puertas de la Serie Mundial, y la ilusión se desvaneció con rapidez. La temporada 2025 cerró el ciclo con otro golpe devastador: el equipo volvió a quedarse fuera de los playoffs, sumando cinco años sin cumplir la promesa inicial.
La gran interrogante es por qué un proyecto con tanto respaldo económico no ha podido consolidarse. Analistas y fanáticos apuntan a problemas de quÃmica dentro del roster, decisiones estratégicas fallidas y la presión que supone cargar con la etiqueta de equipo millonario. Para muchos, la falta de liderazgo desde el banquillo ha sido un obstáculo tan grande como cualquier deficiencia en el campo.
Lo cierto es que Cohen, pese a su ambición y chequera abierta, no ha conseguido romper la maldición de los Mets. Los aficionados continúan aguardando con paciencia el dÃa en que la inversión se traduzca en resultados tangibles. Hasta ahora, la lección es clara: en el béisbol, el dinero puede comprar estrellas, pero no garantiza campeonatos.
Steve Cohen, nacido en 1956 en Great Neck, Nueva York, es un magnate de fondos de cobertura y propietario de los Mets desde 2020. Su nombre es sinónimo de ambición y grandes expectativas, pero también de la presión que significa dirigir un equipo histórico que sigue soñando con volver a la cima.