Jazz Chisholm Jr. y una noche de furia en el Bronx: castigado por twit

NUEVA YORK — En una noche que debía ser una más en la larga temporada de MLB, Jazz Chisholm Jr. se robó los titulares por razones equivocadas. El dinámico infielder de los Yankees fue expulsado en la séptima entrada del juego del jueves ante los Rays de Tampa Bay tras discutir airadamente un strike cantado... pero no se detuvo ahí. Apenas minutos después de su salida, Chisholm desató su frustración en redes sociales con un mensaje tan efusivo como imprudente, que le costó una suspensión de un juego por parte de la MLB.

El episodio se desencadenó con la cuenta llena y un lanzamiento claramente fuera de la zona de strike, que el umpire John Bacon decidió cantar como tercer strike. Chisholm reaccionó de inmediato, se quitó el casco y encaró al umpire en un encendido reclamo que ni el manager Aaron Boone logró contener.

Pero el verdadero terremoto vino tras bambalinas. Desde el clubhouse, Chisholm publicó un tuit donde combinó su indignación con una expresión explícita, criticando duramente la decisión arbitral. El mensaje fue eliminado en minutos, pero la vigilancia digital no perdona: ya era demasiado tarde.

“Me sentí encendido. Estaba frustrado”, declaró Chisholm tras el partido, en un intento por explicar —sin justificar— su conducta. “Revisé la repetición y sigo sin estar de acuerdo con el llamado, pero reconozco que no debía reaccionar de esa forma”.

La MLB, sin embargo, no tardó en actuar. Invocando su política sobre redes sociales y comportamiento hacia los umpires, la liga le impuso una suspensión de un juego, a pesar de que el jugador apelará la decisión.

El incidente llega en un momento complicado para el jugador de 27 años, que bateaba apenas .169 antes del juego del jueves, con un alto porcentaje de ponches que han puesto en entredicho su lugar en la alineación diaria de Boone. Aunque su energía y carisma lo convirtieron rápidamente en una figura popular desde su llegada a los Yankees, su desempeño ha quedado a deber y los episodios temperamentales como este podrían empezar a pesar en su evaluación futura.

Por ahora, el Bronx tendrá que esperar al resultado de la apelación. Pero la lección ya fue entregada: en el diamante o en la red, las emociones descontroladas tienen un precio alto en la Gran Manzana.


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