El efecto de los "bates torpedo" en los Yankees

Hace apenas unas semanas, los bates "torpedo" de los Yankees de Nueva York eran el centro de la controversia en las Grandes Ligas. Su explosión ofensiva durante el fin de semana inaugural dejó a muchos aficionados fuera del Bronx atónitos y clamando por una investigación sobre el supuesto "truco" que estaba arruinando el juego.

Sin embargo, casi un mes después, las cifras demuestran que la historia no es tan sencilla. Según un análisis exclusivo de Dimers.com para Athlon Sports, dos nombres emblemáticos de los Yankees ilustran mejor que nadie la complejidad detrás de los bates torpedo: Cody Bellinger y Paul Goldschmidt.

Ambos, ex Jugadores Más Valiosos, han visto mejorar sus métricas subyacentes en 2025, pero sus resultados cuentan historias muy distintas.

El dilema de Bellinger

En el caso de Cody Bellinger, sus problemas esta temporada no se deben a la falta de potencia. De hecho, sus estadísticas de contacto de calidad son las mejores desde su campaña de MVP en 2019:

  • Tasa de barril: 8.2%

  • Velocidad promedio de salida: 90.5 mph

  • Ángulo de lanzamiento: 20.1 grados

Cuando hace contacto, la pelota vuela. Sin embargo, el problema es precisamente la falta de contacto. Bellinger batea apenas para .177, y su tasa de ponches ha aumentado notablemente, neutralizando cualquier ganancia en su poder al batear. El bate torpedo potencia su contacto, pero no corrige su inconsistencia en el plato.

El renacimiento de Goldschmidt

Paul Goldschmidt, por otro lado, ofrece el contraste perfecto.
Aunque su poder bruto ha disminuido —va camino a conectar apenas seis jonrones, el peor ritmo de su carrera fuera de la temporada 2020 acortada por la pandemia—, su calidad de contacto nunca ha sido mejor. Goldschmidt batea para un impresionante .383, el segundo mejor promedio de las Grandes Ligas en este momento.
Además, su porcentaje de "punto dulce" (sweet-spot rate), que mide la frecuencia con la que batea la pelota en el rango de lanzamiento ideal, ha alcanzado un máximo histórico de 44.6%.

En su caso, el bate torpedo parece mejorar la precisión del contacto más que la potencia bruta.

Una lección temprana para los Yankees

La apuesta de los Yankees por los bates torpedo durante la temporada baja buscaba otorgar una ventaja competitiva, pero abril ha dejado claro que ni siquiera el mejor equipamiento puede garantizar los resultados esperados. Mientras Bellinger lucha por traducir su poder en producción consistente, Goldschmidt redefine el concepto de bateo puro. En ambos casos, la tecnología es solo una herramienta: el talento y la ejecución siguen marcando la diferencia.

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