la, Nicolás Maduro, ha anunciado recientemente el arresto de siete personas extranjeras a las que calificó como “mercenarios”. Entre ellos se encuentra un funcionario del FBI, un militar estadounidense, y dos colombianos a quienes se les acusa de formar parte de una “agresión extranjera” financiada por el gobierno saliente de Estados Unidos. Maduro ha afirmado que estos arrestos forman parte de un operativo más amplio que ha llevado a la captura de 125 personas de 25 nacionalidades, presuntamente vinculadas con planes para atentar contra Venezuela.
En su intervención, Maduro también señaló que las capturas fueron el resultado de una cadena de información que ha permitido desmantelar lo que él considera una “agresión mercenaria extranjera”. También reiteró que su gobierno no se quedará cruzado de brazos ante lo que considera un intento de golpe de estado, aludiendo a las recientes tensiones políticas en el país.
En cuanto a la toma de posesión presidencial prevista para el 10 de enero, Maduro y Edmundo González Urrutia, quien se presenta como el presidente electo según la oposición, han insistido en que ambos asumirán el poder. La oposición, que ha cuestionado los resultados de las elecciones presidenciales debido a la falta de transparencia, publicó lo que afirman son actas electorales que favorecen a González Urrutia.
Además, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, amenazó con encarcelar a los funcionarios latinoamericanos y expresidentes del grupo IDEA que planean acompañar a González Urrutia para asumir el poder en Venezuela. Cabello declaró que cualquier persona que ponga un pie en el país el 10 de enero será arrestada, lo que refleja la creciente polarización y tensiones en la política venezolana.
Este desarrollo se da en un contexto de crisis política interna, con fuertes diferencias entre el gobierno de Maduro y la oposición, y mientras el país continúa enfrentando dificultades sociales y económicas.