Boone justifica su decisión de sacar a Max Fried en la paliza de Boston

El martes por la noche, Max Fried vivió su primer capítulo en la postemporada de MLB 2025 con los Yankees de Nueva York, y aunque dejó sensaciones positivas en su estreno, la historia no tuvo un final feliz para el equipo del Bronx.

El zurdo abrió con autoridad, mostrando control y confianza en las tres primeras entradas, en las que limitó a los Red Sox de Boston a apenas dos imparables. Pero el duelo comenzó a complicarse a partir de la cuarta entrada, donde los bostonianos le pusieron presión constante. Fried, sin embargo, mantuvo la calma y salió ileso gracias a su temple en momentos de máxima exigencia.

La situación se repitió en la quinta y la sexta, donde tras un boleto parecía tambalear, pero respondió forzando un doble play clave para apagar la amenaza. Con 102 lanzamientos acumulados y habiendo retirado al primer bateador de la séptima (Jarren Duran), parecía tener aún gasolina en el tanque. Sin embargo, Aaron Boone optó por sacarlo del montículo y entregar la responsabilidad al bullpen.

La apuesta no salió como se esperaba. Luke Weaver permitió que los siguientes tres bateadores se embasaran, incluido un sencillo productor de dos carreras de Masataka Yoshida que volteó la pizarra a favor de los Red Sox. Ese batazo terminó marcando la diferencia en la derrota de los Yankees en el Juego 1 de la Serie de Comodines.

Tras el partido, Boone explicó su decisión: “Presionaron bastante en la cuarta, quinta y sexta. Sentí que había trabajado bastante duro y quería que saliera a enfrentar a Duran antes de pasar al bullpen”. El manager defendió su estrategia, aunque el resultado alimentó el debate sobre si Fried debió haber seguido en el montículo.

Ahora, con la serie cuesta arriba, la presión recae sobre Carlos Rodón, quien abrirá el Juego 2 en un escenario de vida o muerte para los Yankees. El margen de error se ha reducido al mínimo, y los fanáticos esperan que el zurdo pueda igualar lo que Fried ofreció en su debut, pero esta vez con un final distinto.

La rivalidad eterna entre Yankees y Red Sox volvió a demostrar por qué cada capítulo es imperdible. Y aunque Fried salió con la frente en alto, este Juego 1 será recordado como una de esas noches en que una decisión desde la cueva pudo cambiar el rumbo de la historia.

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