El martes por la noche, el receptor de los Mets, Francisco Álvarez, sufrió otro percance en el diamante durante la victoria 8-3 sobre los Padres. Un sinker de 99.8 mph lanzado por Bradgley Rodríguez impactó su brazo izquierdo, obligándolo a abandonar el juego.
Álvarez, quien ya jugaba con un UCL torcido y un meñique roto, fue reemplazado por Hayden Senger como corredor emergente. Su salida preocupa tanto a los fanáticos como al cuerpo técnico, ya que afecta directamente la alineación del equipo y la estrategia detrás del plato.
Con Luis Torrens iniciando una asignación de rehabilitación en ligas menores, Senger se convierte en el único receptor disponible en el roster de 40 hombres, dejando a los Mets en una situación crítica que podría requerir decisiones rápidas si Álvarez necesita tiempo para recuperarse.
La ausencia del joven receptor podría tener un impacto significativo, dado su manejo del juego y su aporte ofensivo. La salud de Álvarez es prioritaria, y el equipo deberá evaluar cuidadosamente su condición antes de tomar cualquier decisión sobre su regreso.
Se espera que Torrens pueda incorporarse tan pronto como el miércoles, ofreciendo una alternativa para cubrir la posición. Aun así, la falta de Álvarez se hará sentir, y los Mets deberán demostrar resiliencia para superar este obstáculo en el tramo final de la temporada.