¿Quién se adueñará del noveno inning en Nueva York? El puesto de cerrador está en juego


Los Yankees enfrentan un dilema de cerradores que recuerda al "Zoológico del Bronx"

La historia parece repetirse en el Bronx. En su libro de 1979 El Zoológico del Bronx, el ex cerrador Sparky Lyle relataba su desconcierto cuando los Yankees adquirieron a Goose Gossage en 1978, a pesar de que él venía de ganar el Cy Young. Aquel año estuvo marcado por tensiones en el bullpen y una competencia innecesaria que pudo haberse evitado. En 2025, aunque con distintos protagonistas, Nueva York enfrenta un dilema similar con Devin Williams y Luke Weaver.

Weaver se adueñó del puesto de cerrador en la segunda mitad de 2024 y lo hizo con eficiencia. Sin embargo, en el receso de temporada, los Yankees adquirieron a Williams, dos veces All-Star y uno de los relevistas más dominantes de los últimos años, con la idea de que tomara las riendas del noveno inning. Pero el famoso cambio "Airbender" de Williams no tuvo el mismo filo en abril, y Boone optó por regresar a Weaver como cerrador… hasta que este último se lesionó el tendón de la corva a inicios de junio.

Durante la ausencia de Weaver, Williams retomó el papel de cerrador y lo ha hecho con solidez: 5.2 entradas, una carrera permitida y ocho ponches. Ahora, con el regreso inesperado de Weaver —posiblemente desde esta misma noche— el mánager Aaron Boone no ha definido públicamente quién se quedará con el rol principal, reabriendo una discusión que podría generar confusión e inestabilidad dentro del bullpen.

A diferencia del caos de 1978 que terminó costándole el puesto a Billy Martin, Boone tiene una oportunidad de manejar la situación con claridad. La lógica —y la historia— indican que debe mantenerse fiel al plan original: Devin Williams fue adquirido para cerrar juegos, y su desempeño reciente respalda esa decisión. Weaver puede seguir siendo valioso como preparador. A menos que el rendimiento dicte lo contrario, la mejor estrategia es no inventar. Los Yankees ya conocen esta historia… y cómo terminó la última vez.

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