El homenaje de los Rojos de Cincinnati a Pete Rose marca un momento profundamente simbólico, no solo para la franquicia y sus aficionados, sino también para la historia misma de las Grandes Ligas. Después de décadas de controversia y exilio, la figura de Rose —a menudo vista como el epítome del jugador competitivo y apasionado— recibe un reconocimiento abierto y oficial en su ciudad natal, justo cuando MLB ha cerrado formalmente el capítulo de su sanción.
La decisión del comisionado Rob Manfred de declarar que la inelegibilidad permanente concluye con la muerte de un jugador ha sido histórica. Aunque Rose nunca fue reincorporado en vida, esta medida elimina el último obstáculo formal que impedía a los equipos y la propia liga rendirle tributo sin reservas. Y si había una ciudad que iba a dar el primer paso, era Cincinnati.
El evento del miércoles frente a los White Sox será más que un simple acto ceremonial. Con la entrega del jersey número 14 a los fanáticos, la presencia de sus excompañeros y la participación de su familia, los Rojos están diciendo alto y claro que Pete Rose les pertenece —como ídolo, como leyenda, como símbolo de una era gloriosa.
La presencia de figuras como George Foster, Ken Griffey Sr., Barry Larkin y Eric Davis, junto con la designación de familiares de Rose como capitanes honorarios y encargados de entregar la pelota del partido, refuerza el carácter emocional y colectivo del tributo. Es una reunión de generaciones que reconoce no solo lo que Rose hizo en el campo, sino lo que representó para todos quienes jugaron o crecieron con él.
Pese a la mancha que dejó su escándalo de apuestas —una que sigue siendo debatida con intensidad en los círculos del béisbol—, la narrativa que ahora se impone en Cincinnati es la de redención simbólica. La ciudad nunca lo soltó, ni siquiera cuando MLB lo dio la espalda. En 2025, con su sanción oficialmente expirada, ya no hay impedimento para que el cariño local se exprese sin freno ni controversia.
Este homenaje también reaviva un viejo tema: ¿debería Pete Rose entrar al Salón de la Fama ahora que su sanción ha concluido técnicamente? Si bien la política de Cooperstown no cambia automáticamente con esta decisión, muchos verán este acto y la postura de Manfred como una puerta entreabierta.
Por ahora, el evento es, ante todo, una muestra de amor y respeto. Pete Rose puede que nunca haya sido rehabilitado en vida, pero hoy, Cincinnati lo honra como el ícono que siempre fue. En un estadio que lo vio correr, batear y entregarse con una intensidad inigualable, la ciudad celebra por fin su legado —con orgullo, con nostalgia y con justicia.
Breaking: MLB Commissioner Rob Manfred removed Pete Rose, "Shoeless" Joe Jackson and other deceased players from Major League Baseball’s permanently ineligible list.
— ESPN (@espn) May 13, 2025
Manfred ruled that MLB’s punishment of banned individuals ends upon their deaths. They are now presumably… pic.twitter.com/YkIZ34jMUu