La llegada de Juan Soto a los Mets de Nueva York generó grandes expectativas, pero su arranque ofensivo en la temporada 2025 está muy lejos de la producción que ofreció en sus primeros meses con los Yankees en 2024. A pesar de estar plenamente integrado en la dinámica del equipo y contar con el respaldo de figuras como Francisco Lindor y Pete Alonso, su rendimiento al plato ha experimentado una caída considerable.
Comparando sus números de marzo y abril entre ambas campañas, el bajón es evidente:
Yankees 2024 (marzo/abril):
31 juegos
117 turnos
22 anotadas
38 hits
6 dobles
8 jonrones
25 impulsadas
.325 AVG / .438 OBP / .581 SLG / 1.019 OPS
Mets 2025 (marzo/abril):
31 juegos
112 turnos
21 anotadas
27 hits
7 dobles
3 jonrones
12 impulsadas
.241 AVG / .368 OBP / .384 SLG / .752 OPS
Las diferencias no son menores: 11 hits menos, 5 jonrones menos y la mitad de impulsadas. Aunque su disciplina en el plato se mantiene (23 boletos en 2025, 25 en 2024), el impacto de sus conexiones ha disminuido drásticamente.
¿Qué está afectando a Soto?
Más allá de los números, el cambio de contexto parece estar influyendo. En 2024, Soto bateaba entre Gleyber Torres y Aaron Judge, una combinación que le proporcionaba protección y oportunidades. En 2025, ahora tiene a Francisco Lindor delante y a Pete Alonso detrás: grandes nombres, sí, pero con dinámicas ofensivas distintas.
Además, el peso de ser el rostro nuevo de la franquicia puede estar influyendo mentalmente. A diferencia de su rol en los Yankees —donde compartía foco con Judge—, en los Mets se espera que sea el motor que impulse el proyecto competitivo del equipo. Hasta ahora, esa presión parece estar afectando su fluidez ofensiva.
¿Preocupación o paciencia?
Aunque su línea de bateo (.241/.368/.384) es muy inferior a su estándar, el OBP sugiere que sigue viendo bien la pelota. El talento está intacto. Queda por ver si es un simple ajuste de entorno o una señal de que el cambio le ha afectado más de lo previsto.
Soto ha demostrado ser un bateador élite cuando se siente cómodo. El tiempo dirá si el Citi Field se convierte en su nuevo terreno dominante o si este inicio es una advertencia sobre un fit menos ideal de lo esperado.