Los Yankees de Nueva York enfrentan un serio problema en su bullpen con Devin Williams. Con un contrato de $8.6 millones y una efectividad inflada a 10.03, el lanzador que llegó con altas expectativas no está rindiendo, y la organización se encuentra en una encrucijada sobre cómo manejar su situación.
Según Bryan Hoch de MLB.com, el manager Aaron Boone sigue confiando en el repertorio de Williams, pero reconoce que el gran obstáculo ha sido el control y la constante acumulación de corredores en base. Esta debilidad quedó en evidencia el lunes frente a los Padres, cuando Williams volvió a desperdiciar una ventaja en la octava entrada al llenar las bases antes de que los corredores anotaran.
Ante este escenario, algunos dentro y fuera del club consideran que limitar sus apariciones no es suficiente. En cambio, se propone una solución audaz: transformar a Williams en abridor, una función que nunca ha desempeñado en las Grandes Ligas. Aunque suena arriesgado, existen precedentes que respaldan este tipo de cambio.
Michael King, por ejemplo, realizó una transición similar con los Yankees, registrando una efectividad de 2.23 en nueve aperturas. Clay Holmes, quien batalló como cerrador en el Bronx, ahora brilla como abridor de los Mets con una marca de 4-1 y efectividad de 2.95 en siete salidas. Estos casos demuestran que un cambio de rol puede revitalizar carreras.
Ser abridor le daría a Williams algo que no tiene como relevista: margen de error. Un mal inning no lo condenaría, y podría construir confianza con cada entrada sólida. Además, tendría la oportunidad de expandir el uso de su repertorio —incluyendo su famosa "Airbender"— y adaptarlo a secuencias más largas.
El momento para este experimento es ideal. La rotación de los Yankees sufre: ocupan el puesto 15 en efectividad y el 20 en entradas lanzadas, con Gerrit Cole fuera toda la temporada y otros brazos como Clarke Schmidt, Marcus Stroman y Luis Gil en distintas fases de recuperación. Aunque Max Fried y Carlos Rodón han rendido, la profundidad sigue siendo limitada.
El verdadero riesgo no está en intentar este cambio, sino en mantener el statu quo. Dejar a Williams en el bullpen mientras continúa fallando sería seguir desperdiciando su potencial. Enviarlo a las menores dañaría aún más su confianza y su valor. Convertirlo en abridor, iniciando con salidas cortas y aumentando su carga de trabajo de forma progresiva, representa una apuesta inteligente y necesaria.
Para los Yankees, esta puede ser la jugada audaz que marque la diferencia entre una temporada estancada y un impulso renovado desde una fuente inesperada.