El recién llegado Jazz Chisholm Jr. vivió su noche más turbulenta desde que viste el uniforme de los Yankees de Nueva York, durante la victoria del jueves por 6-3 sobre los Rays de Tampa Bay. Lo que comenzó como un juego tenso se transformó rápidamente en una situación delicada que podría derivar en sanciones de MLB.
Una expulsión polémica
La controversia comenzó en la séptima entrada, cuando Chisholm fue expulsado por el árbitro del plato, John Bacon, tras discutir un tercer strike cantado en cuenta llena. El pitcheo de Mason Montgomery parecía claramente bajo, según múltiples repeticiones, pero fue llamado strike de todos modos.
La reacción de Chisholm no tardó: hizo gestos de desacuerdo y fue rápidamente expulsado, lo que marcó la quinta expulsión de su carrera y la primera como Yankee.
El tuit que incendió las redes... y desapareció
Poco después de abandonar el campo, Chisholm encendió las redes sociales al publicar en su cuenta de X (antes Twitter) un mensaje explícito:
“Not even fu%#$%$ close!!!!!”
Aunque el tuit fue eliminado minutos después, usuarios lograron capturas de pantalla, y su publicación podría violar la política de redes sociales de MLB, la cual prohíbe comentarios que cuestionen la integridad de los árbitros o que transmitan contenido considerado inapropiado durante los juegos.
Consecuencias en el horizonte
Las reglas de la liga también prohíben el uso de dispositivos electrónicos durante los partidos, lo que abre una doble vía para una posible sanción. La MLB no ha emitido un comunicado oficial, pero la revisión del caso es casi segura.
Reflexión y madurez tras el incidente
Luego del juego, Chisholm no evadió preguntas y ofreció una autocrítica sincera:
“Perdí mis emociones. Perdí la calma. Tengo que ser mejor que eso... Estoy enojado conmigo mismo por perder la calma.”
También admitió que no midió sus palabras en el momento:
“No pensé antes si algo de lo que dije era motivo de expulsión, pero probablemente después sí.”
Un competidor pasional bajo los focos del Bronx
Chisholm es conocido por su intensidad y estilo enérgico dentro del diamante, pero ahora juega en el escenario más exigente del béisbol: Yankee Stadium, donde cada acción se amplifica. La situación podría convertirse en una valiosa lección sobre control emocional y responsabilidad pública, especialmente en una era donde las redes sociales actúan como una extensión de la voz de los atletas... para bien o para mal.