El juicio contra Luis Rubiales sigue siendo un caso emblemático en el debate sobre el consentimiento y el abuso de poder en el deporte. La insistencia de la Fiscalía en solicitar una pena de dos años y medio de prisión indica que consideran que el acto fue un caso claro de agresión sexual y no un simple error de juicio.
Las declaraciones de Rubiales, al comparar su comportamiento con lo que habría hecho con un jugador masculino, parecen una estrategia para minimizar la gravedad del hecho, pero no abordan la cuestión del consentimiento explícito. Por otro lado, la participación de exdirectivos de la RFEF en presuntas coacciones para que Hermoso cambiara su versión del beso agrava la situación y refuerza la tesis de que hubo una presión institucional para proteger a Rubiales.
Este caso ha tenido un impacto significativo en el fútbol español y mundial, impulsando cambios en la estructura del fútbol femenino y aumentando el escrutinio sobre el comportamiento de los dirigentes deportivos. El desenlace del juicio marcará un precedente clave en la lucha contra el abuso de poder en el deporte.